En los corsos hay alguien que la está haciendo re bien...
A esa conclusión arribamos luego de consultar a varios referentes del carnaval. Desde el organizador José Fernández Affur hasta Belén Fernández Coutinho todos pagan un canon por participar de la mayor fiesta del verano y ninguno puede precisar a dónde va ese dinero. Aquí algunas conclusiones y ejemplos para ver si se entiende un poco mejor la cosa. De todas maneras, desde Podría Ser Peor no vamos a dejar de joder con este tema hasta que salte la ficha.
Consultamos a José Fernández Affur, a Virginia Gallardo, a Lourdes Sánchez, a Belén Fernández Coutinho y al columnista de espectáculos de Podría Ser Peor Walter Casco, y de ninguna manera pudimos evacuar la duda que tenemos desde que empezamos a hablar del tema: “¿dónde va la guita de los corsos?”.
Es una cuestión de corte netamente contable, pero cualquier hijo de vecino con un poco de sentido común podría darse cuenta de que en el carnaval todos tienen que poner la tarasca, y esa plata indefectiblemente tiene que ir a parar a pocas manos, cuando no a una sola.
Razonemos con las cartas sobre la mesa: paga el publico la entrada; paga el organizador los cachet, cassets o como mie**** se diga; pagan los auspiciantes la publicidad; pagan las empresas los palcos; paga la televisión los derechos de transmisión; y -lo más increíble de todo- pagan los que hacen el show por hacerlo.
Entonces esto nos despertó la chispa de la reflexión. En concreto, como espectador tenés que echarte con una moneda para ir a ver a los que bailan, que también pagan para hacerlo. Alguien es un vivo bárbaro que se aprovecha del fanatismo y les factura a los dos.
Ahora falta que se aviven giles y salga Gerardo Sofovich a estrenar una obra de teatro de revista y tanto el público como los actores le tengan que garpar por hacerlo. O que en un partido de futbol suceda que ambos equipos tengan que poner cinco lucas por cabeza para entrar a la cancha., y el público también tenga que abonar su entrada.
La única diferencia es que en ambos casos sabemos quién es el que le asegura a ambas partes, pero en los corsos esa figura sigue cubierta por un gran signo de interrogación.
Según lo hablamos con el especialista en espectáculos de PSP Walter Casco, los integrantes de las comparsas de la “auténtica” capital del carnaval, Gualeguaychú, perciben un dinerillo por desfile que realizan, tienen corsódromo y hasta carrozas para nada despreciables.
Consultando hemos llegado hasta altos economistas del Banco Mundial. Estos manifestaron al respecto que lo que exponemos es un modelo económico perfecto: no es gratis, no se le paga a la gente pero sí a los intermediarios, que dicho sea de paso jamás se montaron una pluma salvo para firmar cheques; y no se puso un solo peso para el Corsódromo en toda la historia.
Que no nos extrañe si el Carnaval 2010 se realiza en un predio privado, por el cual el dueño también tenga que pagar algo, ya que es el único al que le está faltando poner para la torta, o que los comparseros tengan que pagar la entrada, ya que en definitiva aparte de desfilar, después se quedan “viendo” el espectáculo veraniego.
Ah!, casi me olvidaba, la receta económica del carnaval correntino hizo eco en algunos empresarios y a partir de mañana “El Señor” podría cobrarles a los oyentes de Podría Ser Peor por escuchar el programa o leer este blog (que podría ser mucho peor) y a todos sus empleados por tener el honor de trabajar para el.
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